Do I know you from somewhere?

“When is your screening?” dice uno desde el asiento de atrás de la Van que lleva al primer grupo al restaurante. “Tomorrow at 16.30 at the Metro”, “Oh, such a lovely cinema… but I don´t think I´ll make it, I have to be in another cinema at 17 for my own film”, “Maybe you can make it on Saturday, there´s the second screening there”, “I´ll try to make it”…


La Van estaciona en el lugar que tienen reservado con exclusividad para el festival. Salen hablando, y mirando hacia adentro del local a ver quién está, quién llegó, y a quién dejaron en el camino. “Oh, I know this restaurant, I´ve been here last year”, aporta uno, abonado a la Viennale; “Such a lovely place”.  El mozo encargado abre la puerta. Lo ayudo a acomodar en la mesa a los primeros comensales. Con una mirada basta, el tipo conoce el palo, ya está marchando el primer plato.

El resto va cayendo de a grupos, algunos en auto, otros caminando. Realizadores, críticos, actrices, productores y abonados al circuito festivalero - micromundo relativamente estrecho, con cantidad de sucursales internacionales- se dan cita en la cena. Se conocen las caras, se tienen de vista o de nombre, tal vez… se vieron hace poco pero no se acuerdan muy bien cuándo… “Was it in Locarno?”, “No, my film hasn´t been there”, “Oh, sorry…”, se pierde el diálogo mezclándose como una salsa con lo que hay en el plato.

El mozo percibe en mí un cierto apuro, a las 21 tengo que estar con el escocés que entró en el primer grupo en el Stadkino para hacer el Q&A post proyección. Estamos por el segundo plato, y el susodicho está a pleno entre los ravioles y la conversa. Ahora le parece que más bien conoció a su interlocutor en Venecia, hace dos años, en la sección Orizzonti, “Wasn´t there a film of yours?”; “Yeah, but it was three years ago”; le pone más sal a la pasta. “Oh, I´ve love that selection, I think it was the best in Venice…”.

Listo, me suena la campana, me lo llevo con un raviol a media asta. Minga de Q&A va a haber esta noche si sigue tratando de recordar lo buena que fue la sección de Venecia, o dónde conoció al que tiene al lado, que ya se olvidó del asunto y giró ciento ochenta grados para hablar con un cotizado curador francés. Mientras se pone el abrigo y baja todo con un sorbito de tinto, insiste por última vez: “Is it possible that we meet each other at Bafici?”. El otro ya ni lo mira, está en otro universo. En la puerta, mientras salimos al frío de Viena, me comenta a mí -que soy simplemente la única a quién tiene a mano-, como aclarando el asunto: “Maybe he just from yesterday´s retrospective at the Filmsmuseum… I really think I don´t know him from anywhere”.






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