La veo partir

Es la primera vez que la veo partir así; me quedé mirándola como si fuera una vieja conocida que se va. La había dejado hecha una chancha, gordísima, y me preguntaba si pasaría los controles de rutina. Además, la había cambiado. La dejé por otra. Recién cuando tuve que salir de casa, a último momento, la cerré e intenté pararla sobre sí. Pero ella, más nueva pero mucho más berreta, no pasó la prueba. Se cayó como un barril en el agua, quedó flotando en el piso, un bote lleno meciéndose sobre la madera. Lo admito, abusé de ella. No nos conocíamos tanto. No tenía tan buena reputación pero no tuve otra que elegirla entre todas las que tenía a mano. La anterior se iba a quedar corta. Lo que pasa que a ésta hay que agarrarla como si fuera un hijo bobo, levantarla haciendo reboleos y mucha fuerza para llegar a destino, la cinta transportadora con balanza que me iba a marcar si tenía sobrepeso. Un kilo y pico de más. Es que vuelvo a llevar dulce de leche, el mismo que me quitaron el año pasado en el aeropuerto de Lisboa, cuando la gallina portuguesa me dejó sin mi Chimbote. Picotazos que dejaron huella. Desde entonces sé que a ciertas cosas hay que meterlas dentro de la valija. Ahora estoy haciendo tiempo antes de meterme por catorce horas en el avión. Les escribo muy cerca de la puerta de embarque. Todavía se huelen desde acá los perfumes del free shop. Tengo una escala en París y luego sí, destino final. Mi valija, me dijo la señorita del check-in, "va sola, directo a Viena". Creo que eso fue lo que me causó esa sensación de despedida un poco más desgarradora que la usual. Tantos meses de preparación, tanto vestuario metido ahí adentro (para jugar por allá una ficción en escenarios reales; ya habrá noticias) guardado en una caja que va sola a Viena. Hasta le metí mi bolsita de maquillajes para no correr el riesgo de que me lo quitaran en la entrada a Europa, en donde podría pasar que miren mi Maybelline de cuarta tratando de descubrir en él una bomba líquida. Puf. Ahí llaman para entrar al avión. Se hace evidente que tengo que ir cerrando...




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